Cuando abres un proyecto nuevo en el DAW te pide dos números: sample rate (44100, 48000, 96000…) y bit depth (16, 24, 32 float). Controlan cosas distintas y elegir mal el primer día te da problemas después. Esto es lo que hace cada uno y qué poner.
Sample rate: cada cuánto se mide la señal
El sample rate es cuántas veces por segundo se toma una «foto» de la onda. Determina la frecuencia más aguda que puedes registrar: como máximo, la mitad del sample rate (teorema de Nyquist). A 44,1 kHz llegas a 22 kHz, por encima de lo que oye un adulto; a 48 kHz, a 24 kHz.
- 44,1 kHz: el estándar del CD y de la música. Suficiente para cualquier cosa que vaya a acabar en Spotify.
- 48 kHz: el estándar de vídeo y broadcast. Si tu audio va a acompañar imagen, empieza aquí.
- 88,2 / 96 kHz: duplican el tamaño de los archivos y la carga de CPU a cambio de una diferencia inaudible en la mayoría de casos. Tiene sentido puntual para grabar fuentes con mucho contenido de agudos o si vas a hacer mucho pitch-shifting extremo. Para empezar, no.
El sample rate también influye en la latencia: a más sample rate, menos milisegundos de ida y vuelta al mismo tamaño de buffer, pero a costa de CPU.
Bit depth: cuánto margen de nivel tienes
El bit depth es la precisión con la que se mide cada muestra, y se traduce en rango dinámico (la distancia entre el silencio y el pico sin distorsión):
- 16 bits: ~96 dB de rango. Suficiente para reproducir música (es lo del CD), pero justo para grabar: si te quedas conservador con el nivel para no saturar, el ruido de fondo se acerca.
- 24 bits: ~144 dB de rango. Te permite grabar con los picos a −18 dBFS y aún tener 120 dB de margen por debajo. Es a lo que se graba hoy, siempre.
- 32 bits flotante: rango dinámico prácticamente ilimitado. Es lo que usa el DAW internamente para mezclar, y lo que graban las grabadoras de 32-bit float: con ellas no hay que ajustar la ganancia porque no se puede saturar. En una interfaz normal, el conversor sigue siendo de 24 bits reales.
Qué poner en el proyecto
- Graba y trabaja a 24 bits. No hay motivo para 16 al grabar.
- Sample rate: 48 kHz si hay vídeo de por medio o no lo tienes claro; 44,1 kHz si es solo música. Lo importante es elegir uno y no cambiarlo a mitad de proyecto.
- Deja 96 kHz para cuando tengas un motivo concreto.
Qué entregar
- Música para plataformas: WAV o AIFF a 44,1 kHz / 24 bits. Los agregadores (DistroKid, TuneCore) lo prefieren; ellos generan el MP3/AAC. Si te piden 16 bits, aplica dither al exportar (nunca bajes de 24 a 16 sin dither).
- Audio para vídeo: 48 kHz / 24 bits, al sample rate del proyecto de vídeo.
- Máster de archivo / para ti: guarda el WAV a la resolución de trabajo (p. ej. 48/24) sin tocar.
Antes de exportar, revisa los niveles: la fase de loudness (LUFS) y el gain staging importan mucho más para el resultado que subir a 96 kHz.
16 vs 24 bits al grabar, con números
Imagina que grabas una voz y, por prudencia, dejas los picos a −12 dBFS para no saturar. La parte más suave de una frase puede estar 40 dB por debajo del pico, es decir, a −52 dBFS.
- A 16 bits (rango ~96 dB), el suelo de ruido de la cuantización está sobre −96 dBFS: esa sílaba suave queda a solo 44 dB del ruido. Si luego subes esa parte 10 dB al mezclar, subes el ruido con ella.
- A 24 bits (rango ~144 dB), el suelo está sobre −144 dBFS: la misma sílaba queda a 92 dB del ruido. Puedes procesarla, subirla y comprimirla sin que aparezca nada por debajo.
Por eso 24 bits no es «más calidad de sonido» en el sentido que la gente imagina: es margen para trabajar sin que el ruido de fondo se cuele.
Convertir de sample rate: cuándo pasa
Si grabas a 48 kHz y el destino final es una plataforma de música (44,1 kHz), la conversión la hace tu DAW al exportar o el agregador al subir. Es una operación con calidad más que suficiente en cualquier software moderno; no es un motivo para grabar a 44,1 «por si acaso». Lo que sí conviene evitar es mezclar material a distintos sample rates en el mismo proyecto: importa todo al del proyecto primero.
Por qué 96 kHz no suena mejor (casi nunca)
El argumento de «más muestras, más detalle» suena lógico pero choca con dos hechos: a 44,1 kHz ya se reconstruye perfectamente todo lo que hay por debajo de 22 kHz (que es más de lo que oyes), y el contenido por encima de 20 kHz que capturas a 96 kHz puede incluso provocar problemas al bajar de nuevo a 44,1. Donde 96 kHz aporta algo medible es en cadenas con mucho procesado no lineal (saturación, distorsión) o en pitch-shifting extremo, porque el «espacio» extra reduce el aliasing. Para grabar voz, guitarra o un grupo pequeño y mezclar con plugins normales, no vas a oír la diferencia y sí vas a notar la CPU.
Interfaces con conversores de 24 bits
- Behringer UMC22 2x2 USB Audio Interface, 48 kHz, with MIDAS-Designed Mic Preamplifier for Microphones and Instruments
36,00 €Comprar - Focusrite Scarlett Solo interfaz de audio USB-C 4.ª gen | 1 preamp. de micro XLR, 1 entrada de instrumento Hi-Z, 24 bits/192kHz, intervalo dinámico 120dB, modos Air, para PC/Mac/iPad
98,00 €Comprar - Behringer U-PHORIA UMC202HD Interface de audio/midi usb
60,00 €Comprar - RebajasBehringer UM2 - Interfaz de audio USB 2x2 Audiophile con preamplificador de micrófono Xenyx, Color negro
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