Guías

Explicaciones transversales que no pertenecen a una sola familia de producto: latencia, loudness por plataforma, gain staging, cómo repartir el presup

Hay preguntas que no pertenecen a un solo producto: a qué nivel grabar, a qué calidad guardar el proyecto, cuánto subir el volumen al entregar o en qué orden gastar el presupuesto. Las respuestas son las mismas tengas la interfaz que tengas, y las apoyamos en estándares del sector y en cifras comprobables. Esta página ordena esas guías según el momento en que las necesitas: antes de comprar, al grabar y al entregar.

Antes de comprar: presupuesto, programa y sala

La primera pregunta no es «qué micrófono compro», sino en qué orden gastas lo que tienes. En montar un home studio desde cero: cómo repartir el presupuesto explicamos el orden de prioridad, el reparto orientativo, el coste por año de cada elemento y qué no comprar al empezar. Una cadena de grabación funciona al nivel de su eslabón más flojo, y en un cuarto pequeño ese eslabón suele ser la sala, no el equipo. Si no sabes por dónde empezar, empieza por esta guía.

El programa donde grabas, el DAW, no cambia el sonido de tu interfaz, pero sí cuánto tardas en hacer lo que quieres. Cómo elegir un DAW para grabar en casa empieza por el software que ya tienes sin saberlo, repasa las opciones realmente gratuitas, cómo cobra cada una y la decisión entre flujo por bucles o lineal, y termina con una recomendación por perfil.

Si no puedes clavar paneles en la pared, cómo monitorizar en una sala sin tratar reúne lo que se corrige con colocación y hábitos: ponerlos bien antes de tratar, alejarte de las esquinas, contrastar con auriculares, usar referencias y un micro-tratamiento reversible. Cuando ya pienses en tratar de verdad, tienes toda la sección de tratamiento acústico.

Si ya sabes que necesitas una interfaz pero no cuántas entradas, qué ganancia ni qué función te sobra, qué interfaz de audio necesitas para grabar en casa ordena las cinco decisiones que la condicionan antes de mirar modelos.

Al grabar: niveles y calidad del proyecto

Dos ajustes que se eligen el primer día y condicionan todo lo demás. El primero es el nivel de entrada. La referencia habitual es grabar en torno a −18 dBFS RMS, el equivalente digital de 0 VU analógico, con los picos por debajo de −6 dBFS: así dejas margen para procesar después y no hace falta llegar al rojo. Gain staging: a qué nivel grabar y mezclar para no saturar desmonta el mito de grabar al límite y recorre la cadena paso a paso.

El segundo es el formato del proyecto. La regla práctica es grabar siempre a 24 bit; a la entrega, 44,1 kHz y 16 bit para música y 48 kHz y 24 bit para vídeo y producción. Bit depth y sample rate: a qué grabar y a qué entregar explica qué controla cada número, qué pasa al convertir entre frecuencias de muestreo y por qué los 96 kHz casi nunca suenan mejor.

Al entregar: el volumen de cada plataforma

Masterizar «lo más alto posible» dejó de tener sentido desde que las plataformas normalizan el volumen. Los objetivos de referencia son −14 LUFS en Spotify, YouTube y Tidal, −16 LUFS en Apple Music y −23 LUFS para emisión según la norma EBU R128, con un true peak por debajo de −1 dBTP. LUFS por plataforma: a cuánto masterizar para cada servicio trae la tabla completa, cómo medir y los errores más comunes.

Reglas de bolsillo que usamos en todo el sitio

Hay cuatro referencias que aparecen una y otra vez en nuestros análisis. La primera es la regla del factor ocho para auriculares: la impedancia de salida de la interfaz debe ser como máximo un octavo de la del auricular para no alterar su respuesta. La segunda es la colocación de monitores: un triángulo equilátero con tu cabeza, los tweeters a la altura del oído, simetría lateral y sin ponerlos en el punto medio de una pared. La tercera es el tiempo de reverberación objetivo en un home studio, entre 0,2 y 0,4 segundos; por encima, la sala «suena a habitación» en las tomas y engaña al mezclar. Y la cuarta es la latencia: por debajo de 5 ms es imperceptible al monitorizar por software, y por encima de 12 ms resulta molesta al grabar tocando. Cada una se desarrolla en su guía y en la review de cada producto donde aplica.

Guías por familia de producto

Cada familia tiene sus propios conceptos, que explicamos en la página de su sección. Para interfaces: qué es la latencia RTL, preamplificadores, ganancia y EIN y monitorización directa frente a mezclador DSP. Para micrófonos, condensador o dinámico, filtro antipop y micrófono USB o XLR con interfaz. Para monitores, tamaño del woofer y cuándo hace falta un subwoofer y cómo colocarlos. Para auriculares, impedancia y abiertos frente a cerrados.

Para teclados y pianos, polifonía, acción de teclas, teclas contrapesadas y cuántas teclas necesita un controlador MIDI. Y para grabadoras, qué es el 32-bit float. Si prefieres empezar por una familia, estas son las páginas de interfaces, micrófonos, monitores y auriculares.

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