Batería electrónica en un piso: el ruido que la malla no soluciona

¿Batería electrónica en un piso sin molestar? Se puede reducir mucho, no eliminar. El pedal de bombo es el culpable; qué hacer.

«¿Puedo poner una batería electrónica en un piso sin que se queje el vecino?» es la primera pregunta de casi todo el que se plantea comprar una. La respuesta honesta: se puede reducir mucho el ruido, pero no eliminarlo, y la parte difícil no es la que resuelven los parches de malla. Esta guía explica por qué y qué hacer.

Dos ruidos distintos: aéreo y estructural

El ruido aéreo es el «pok» de la baqueta contra el pad, que viaja por el aire. Los parches de malla lo bajan muchísimo respecto a la goma: dentro de tu habitación, una batería electrónica de malla suena a poco más que el golpeteo de las baquetas.

El ruido estructural es otra cosa: es la vibración que el golpe transmite al suelo, atraviesa el forjado y llega al piso de abajo como un golpeteo sordo y grave, del tipo que se «siente» además de oírse. Este es el que genera las quejas, y la malla no hace nada contra él. Da igual que el kit cueste 300 € o 3.000: el problema es el mismo.

El principal culpable: el pedal de bombo

De todos los golpes de una batería, el del pedal de bombo es el que más energía mete directamente en el suelo, porque golpea hacia abajo y la torre (o el pedal) está apoyada en el forjado. Después vienen las patas del rack y, en menor medida, el taburete cuando marcas el ritmo con el pie. Cualquier solución seria empieza por desacoplar esos tres puntos del suelo.

Qué funciona, de más a menos efectivo

  • Tarima flotante (drum riser). Una plataforma —bastidor de madera con una capa de material elástico debajo (espuma de alta densidad, paneles aislantes, o los kits comerciales con «pies» de goma)— sobre la que montas toda la batería. Es lo que de verdad corta la transmisión. Se puede comprar hecha o construir con listones, un tablero y aislante.
  • Pads antivibración bajo cada pata del rack y bajo el pedal de bombo. Tacos de goma-corcho o de sorbothane. Más barato y rápido que una tarima, menos efectivo, pero mejora bastante.
  • Alfombra gruesa con base de fieltro. Imprescindible como capa base (y evita que la torre de bombo «camine»), pero por sí sola hace poco contra el ruido estructural.
  • Ajustes de toque. Tensar la malla un poco más (rebota antes, golpeas con menos fuerza), usar una maza más blanda en el bombo y tocar a un volumen de piernas moderado. Ayuda al margen.

Expectativas realistas

Con una tarima flotante bien hecha, el ruido que llega abajo puede pasar de «molesto a las 10 de la noche» a «apenas perceptible durante el día». Lo que no vas a conseguir es que sea inaudible a cualquier hora: si el vecino de abajo tiene el dormitorio justo debajo y tocas a medianoche, algo va a notar. Lo sensato es combinar el tratamiento con horarios razonables y, si hay confianza, avisar a quien vive debajo.

Y el sonido, con cascos

Para practicar de noche, el sonido sale por auriculares conectados al módulo, no por monitores. Unos auriculares cerrados sirven bien para esto; el volumen lo pones tú y no molesta a nadie. El módulo también permite tocar sobre una pista (por Bluetooth o entrada auxiliar) con todo mezclado en los cascos.

Las reviews de la Alesis Nitro Max y la Alesis Turbo Max dedican un apartado a este tema para cada kit, y la guía de parches de malla vs goma cubre la parte del ruido aéreo.

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